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Declaración del Presidente por el Día Mundial de la Libertad de Prensa

(traducción no oficial)

En este Día Mundial de la Libertad de Prensa, los Estados Unidos rinde homenaje al papel de una prensa libre en la creación de democracias sostenibles y sociedades prósperas. Rendimos tributo especial a aquellos periodistas que han sacrificado su vida, su libertad o su bienestar personal en la persecución de la verdad y la justicia.

Sesenta años después de que la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamara el derecho de toda persona “a buscar, recibir e impartir información e ideas a través de cualquier medio y sin distinción de fronteras” ese derecho continúa en peligro en demasiados países.

A pesar de que este año hemos visto algunos acontecimientos positivos, como la liberación de periodistas junto con cientos de otros prisioneros políticos en Burma, los arrestos y detenciones arbitrarias de periodistas continúan en todo el mundo.  En la medida en que condenamos las recientes detenciones de periodistas como Mazen Darwish, un destacado defensor de la libertad de expresión en Syria y hacemos un llamado por su inmediata liberación, no debemos olvidar a otros como el bloguero Dieu Cay, cuyo arresto en el 2008 coincidió con una masiva ofensiva contra periodistas ciudadanos en Vietnam, o el periodista Dawit Isaak a quien el gobierno de Eritrea ha mantenido incomunicado por más de una década sin una acusación formal o juicio.

Las amenazas y el acoso como el sufrido por el periodista ecuatoriano César Ricaurte y la activista democrática exilada de Bielorrusia Natalya Radzina, y la censura indirecta incluso a través de restricción a la libertad de movilización como aquella impuesta contra la bloguera cubana Yoani Sánchez, continúan teniendo un escalofriante efecto sobre la libertad de expresión y de prensa.  Hacemos un llamado a todos los gobiernos para que protejan la capacidad de los periodistas, blogueros y disidentes de escribir y hablar libremente sin retaliación y a que dejen de utilizar las prohibiciones de viaje y otras formas indirectas de censura para reprimir el ejercicio de estos derechos universales. 

En algunos casos, no solo son los gobiernos los que amenazan la libertad de prensa, también lo hacen las bandas criminales, los terroristas o las diferentes facciones políticas.  No importa cuál sea la causa, cuando se intimida, agrede, arresta o desaparece periodistas, los individuos inician una autocensura, el miedo reemplaza a la verdad y nuestras sociedades sufren.  No se debe permitir que persista una cultura de impunidad por tales acciones en ningún país.

Este año, en todo el Oriente Medio, África del Norte y más allá, el mundo ha sido testigo no solo de estos peligros, sino también de la promesa que representa una prensa libre para fomentar democracias innovadoras, exitosas y estables.  En este Día Mundial de la Libertad de Prensa, hacemos un llamado a todos los gobiernos para que se apoderen de esa promesa reconociendo el papel vital de una prensa libre y dando los pasos necesarios para crear sociedades en las cuales los periodistas independientes puedan trabajar libremente y sin miedo.