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3 de julio de 2012

El 2 de julio se llevó a cabo la celebración por los 236 años de la Independencia de los Estados Unidos.  La recepción se realizó en la residencia del Embajador Namm en Quito y contó con la presencia de autoridades ecuatorianas e invitados especiales de la Embajada de los Estados Unidos.  El Embajador viajará al puerto principal para participar en la celebración organizada por el Consulado General en Guayaquil.

La fiesta nacional se celebra el 4 de julio y marca la firma de la Declaración de Independencia en 1776.

Mensaje del Embajador

Muchísimas gracias por acompañarnos a celebrar, con dos días de anticipación, los 236 años de independencia de los Estados Unidos de América. Esta es una ocasión especial para mí y para mi esposa Mei, ya que es el primer año que celebramos el Día de la Independencia en Ecuador.  Es también la primera oportunidad que tengo de conocer a la mayoría de ustedes y darles la bienvenida a la residencia oficial.  Por favor siéntanse en su casa.

Para empezar, quisiera agradecer a los cantantes por sus interpretaciones de nuestros himnos nacionales, así como al grupo musical Texas Express por contribuir con un poco de la música de los Estados Unidos rural a la celebración de hoy.  Quiero además expresar mi reconocimiento a todos los auspiciantes que hacen este acto posible y a todos los que han trabajado para transformar esta área en un lugar digno de esta celebración.

La creación de los Estados Unidos no solo fue una revolución política, sino una revolución social, casi un salto al vacío.  Los arquitectos fueron hombres y mujeres de todos los estratos sociales que aprendieron que una cosa es declarar la independencia y otra cosa muy diferente es construir una democracia.  El respeto a la libertad de expresión, a la libertad de prensa, a la independencia de la justicia y el aceptar la competencia entre partidos y la alternabilidad en el poder – todos estos principios que ahora a los estadounidenses nos parecen obvios requirieron mucho trabajo y el liderazgo de los gobernantes, de los opositores y de la sociedad civil.  Descubrimos que ningún partido, ningún sector social, ningún gobierno tiene el monopolio de la razón o de los principios.

Nuestra república nació con muchas deudas sociales, principalmente en cuanto a la esclavitud y a la política hacia los indígenas y con ausencia de derechos políticos para la mujer.  Sin embargo, la idea y la convicción de que los objetivos primordiales de una democracia son la libertad y el bienestar para todos, motivaron que las siguientes generaciones avanzaran en estos y otros retos – algo que vemos ahora a medida que los estadounidenses de la comunidad GLBT avanzan hacia la igualdad de derechos.  La igualdad de oportunidades para todos, independientemente de su raza, etnia, clase, género, discapacidad u orientación sexual, tiene que ser el norte de una democracia.

Los pueblos de Ecuador y de los Estados Unidos están unidos por el respeto mutuo y por principios, retos y oportunidades compartidas.  La verdad es que tenemos mucho más en común que diferencias.  Nuestros gobiernos han cooperado en el último año en la lucha contra el narcotráfico y la trata de personas; en proyectos que fortalecen a la Policía Nacional y a las Fuerzas Armadas ecuatorianas; en la ayuda para que los empresarios encuentren nuevos mercados y en la protección del medioambiente.  Pero nuestra relación es una relación no sólo entre gobiernos.  La relación se evidencia todos los días en el intercambio de pueblo a pueblo, en el comercio y en la interacción entre grupos de la sociedad civil y organizaciones humanitarias de los dos países; muchos de cuyos representantes están aquí hoy.

A pesar de nuestras diferencias, es importante señalar que deseamos que tanto el Ecuador como los Estados Unidos sean más prósperos, más seguros y más inclusivos.  Para conseguir este objetivo, debemos trabajar juntos como socios en un ambiente de respeto y confianza.

En ese espíritu, les invito a levantar su copa y acompañarme a brindar por la amistad entre los pueblos del Ecuador y de los Estados Unidos, por los muchos años de cooperación e intercambio entre nuestros dos países y por las relaciones entre sus gobiernos.